Revista "Mundo Iranio"

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¿Qué es la iranología?

Tal como se desprende del nombre, iranología es aquel campo de estudio que se ocupa del mundo iranio, y no sólo de Irán o Persia, a lo que podría asociarse en primera instancia, aunque, dicho sea de paso, los persas, al ser la etnia irania más relevante —cultural y lingüísticamente hablando—, es la más estudiada en este campo por los llamados iranólogos.

Si bien a primera vista parece una disciplina circunscrita a un campo concreto, la realidad es muy distinta ya que la iranología es un saber multidisciplinario por cuanto encuadra campos tan diversos como la etnología y la lingüística pasando por las religiones, la mitología y una literatura e historia que podemos rastrear a lo largo de una treintena de siglos aproximadamente.

Etnología

Cuando la iranología estudia la etnología, puede hacerlo con pueblos desaparecidos, como los medos, escitas, sogdianos, joresmios, bactrios, jotaneses, sármatas, alanos etc., u ocuparse de los existentes, como los persas, kurdos, osetos, pashtunes, tayikos y baluches, entre otros, que están repartidos por una extensa geografía que se adentra en países no iranios, como Irak, Turquía y Pakistán.

Lingüística

Si nos adentramos en el terreno lingüístico, podemos recorrer un terreno perteneciente a las lenguas muertas, desde el avéstico y persa antiguo a todas las lenguas del periodo medio (entre los siglos IV a.C al XI) como el pahlaví, sogdiano, joresmio, jotanés, bactrio etc. El abanico de lenguas iranias vivas no es menos amplio, pues tenemos las diversas variantes del kurdo (habladas en Irán, Irak, Siria, Turquía y el Cáucaso), el baluchí (Irán y Pakistán), el oseto (Osetia), el pashtu (Afganistán y Pakistán), las lenguas del Pamir (algunas, en vías de extinción), y el más conocido por el profano, el persa, hablado por más de cien millones de personas en tres países principalmente (Irán, Afganistán y Tayikistán).

Mitología

La mitología irania es tan vasta que es de por sí también un campo de especialización de los iranólogos. Mal denominada «mitología persa» ya que es compartida por la mayor parte de los pueblos iranios, esta mitología arranca en la noche de los tiempos al mezclarse con ecos de la epopeya india, se sacraliza con la aparición de algunos de sus personajes en el Avesta (el libro sagrado de los zoroastrianos), y pasa por una fase de historias apócrifas para terminar fundiéndose con la historia, transformándose paulatinamente pues, de historias a historia. Pero esta mitología tuvo que esperar hasta el siglo X para que el genio de Ferdousí la convirtiera en una épica escrita, con su Šâhnâmê (El libro de los reyes), cuyos 60.000 versos la convierten en la épica más larga del mundo después del Mahabharata de la India. http://es.wikipedia.org/wiki/Shahnameh

Religiones

El terreno de estudio de las religiones en la iranología no es menos extenso pues han sido muchos los credos profesados por los pueblos iranios. De entre ellos, hay dos muy conocidos por el profano, que es el zoroastrismo y el islam (sobre todo y en los últimos cinco siglos, el islam chií). Sin embargo, a estas dos religiones tenemos que añadir el mitraísmo, maniqueísmo, mazdakismo, budismo, cristianismo nestoriano, y, cómo no, el judaísmo de unos judíos presentes en Persia desde los tiempos de Ciro el Grande.

Literatura

La literatura en lenguas iranias podemos rastrearla a lo largo de 26 siglos desde los primeros documentos escritos, las inscripciones aqueménidas del s. VI a. C. y el material que nos ha llegado en avéstico, de época anterior pero incierta. En lenguas iranias como el persa medio o pahlaví nos ha llegado una extensa literatura religiosa y secular tanto directamente (textos conservados) como indirectamente (citas de autores, sobre todo del periodo musulmán). Las demás lenguas iranias desaparecidas hace un milenio fueron asimismo medios de expresión tanto de una literatura secular como religiosa, la cual, aunque ha venido siendo desenterrada durante el último siglo de las arenas de los desiertos de Asia Central y a pesar de habernos llegado de manera fragmentaria, nos da una idea de la importancia que tuvieron esas lenguas en su época y en sus pueblos. Textos maniqueos y cristianos en sogdiano, y búdicos en bactrio y jotanés —consignados en varios tipos de escritura— por poner un par de ejemplos, forman parte de los más de 40.000 fragmentos desenterrados desde principios del siglo XX.

Sin embargo, en el campo de las letras, la que aquí destaca y que más suena a los oídos del profano es la literatura persa, que eclosionó en el siglo X con la dinastía samaní en el poder, cuyos siglos de oro se extienden hasta el siglo XV, con una decadencia durante el mayor esplendor político —durante la Persia de los safavíes— un renacer en el siglo XIX y una modernización durante el XX, en gran medida por la influencia de Occidente. Heredera de una rica tradición sasánida tanto religiosa como secular, la literatura persa se configura hace más de un milenio con un islam, entonces joven, y unos elementos «paganos» preislámicos que imprimen a esta literatura una impronta propia que la hace diferente tanto de las Letras Árabes como de ella misma, cuando sus autores no eran musulmanes. Ferdousí, el Homero persa, ‘Attâr, que convierte a Dios en el «Bienamado», Rumí, cuyas obras han llegado a ser best sellers en algunos países occidentales, Sa‘dí, cuyos consejos siguen estando vigentes tras siete siglos, Hâfez, cuya poesía rozó la inefabilidad para poder expresar algo tan inexpresable como el amor... estos son algunos de los escritores y poetas conocidos en Occidente del poblado Parnaso de una literatura persa que trascendió etnias y fronteras pues fue redactada —además de por persas, obviamente— por los pueblos túrquicos en Asia Central y Anatolia, en el Cáucaso y en la India, donde el persa fue lengua de Cancillería durante varios siglos, hasta la caída del Imperio del Gran Mogol en 1857.

Historia

La historia de los iranios en general y de los persas en particular es tan extensa geográficamente como larga en el tiempo. Geográficamente, la topografía iránica se extiende desde los montes Zagros en el oeste hasta las fronteras de China en el este siguiendo un arco ascendente que pasa por Asia Menor, el Cáucaso y Asia Central, arco que desciende hasta Afganistán. Históricamente, los iranios hacen su primera aparición en la historia escrita con los medos cuyo relevo es tomado por los persas aqueménidas, hasta la caída de éstos de la mano de Alejandro Magno. Tras un intermedio helenístico, el Irán se recupera con los partos y luego con los sasánidas, cuyos reyes llevarán la tiara hasta la llegada del islam, a mediados del siglo VII. Enemigos de Grecia primero y de Roma después, la historia de la Persia preislámica está precisamente escrita por sus enemigos, cuyas obras son las que nos han llegado, pues se han perdido las crónicas que se sabe por citas fueron escritas por los mismos persas. La historia del resto de los pueblos iranios en la época antigua nos ha llegado en estado más fragmentario, y su reconstrucción se hace más dificultosa. Con la conversión al islam de la mayor parte de los iranios en general y de los persas en particular, Persia entra en una nueva etapa de su historia: cae el imperio sasánida, Persia pasa a ser dominada por los árabes durante más de dos siglos, el zoroastrismo se convierte en un credo de minorías, el maniqueísmo, en una herejía, del mitraísmo no queda ni rastro, el cristianismo prácticamente desaparece, aparecen en escena los pueblos túrquicos (que se convierten al islam a través de los persas) y las lenguas iranias preislámicas de Asia Central desaparecen junto con sus literaturas búdicas y maniqueas, y se sumen en el olvido. Taheríes, saffaríes, samaníes, buyíes, gaznavíes y selyúcidas se suceden en una Persia que cambia de tamaño y ubicación hasta la devastación del país por los mongoles en el siglo XIII. Iljaníes y timúridas —nefastos legados de las invasiones mongolas— reiniciarán la historia política de esta nación y configurarán la antesala de la Persia Safaví con el chiismo como religión oficial del estado: nace el germen del Irán moderno. El Irán Safaví se hunde en 1722, con los ataques de los afganos, y, tras una generación de revueltas y desórdenes, a finales del siglo XVIII sube al poder la dinastía Qayar, que ocupará el Trono del Pavo Real hasta 1925, cuando es derrocada por Reza Shah, quien instituye la dinastía de los pahlaví, nacionalista a ultranza y que rememorará las vetustas glorias de la nación al recordar lo mejor de su pasado preislámico y vindicar un chiismo de impronta propia presuntamente desligado de una inmensa mayoría árabe suní. Sin embargo, la pahlaví será una dinastía aún más efímera que todas las anteriores pues caerá en 1979 tras la revolución islámica de Irán, uno de los hitos más importantes de la historia de Irán pues supuso la eliminación de un sistema monárquico que se había estado manteniendo con mayor o menor pompa y continuidad durante 26 siglos en el país. Y mientras tanto, los demás pueblos iranios han seguido su historia sin mayor pena ni gloria durante el periodo musulmán a la sombra de Persia y de los demás imperios del momento. Kurdos en Persia y el imperio otomano, osetos en el Cáucaso, baluches en Persia e India, pashtunes en Afganistán e India, a los que hay que sumar los subgrupos persas de los kanatos de Jiva, Bujara y Samarcanda, sitos casi en tierra de nadie, que fueron anexionados en el siglo XX por la Rusia Bolchevique y que fueron los núcleos de la actual Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán.

Los arrabales de la iranología

Pero no solo lo iranio propiamente dicho forma parte de los estudios abordados por la iranología. Todo lo relacionado con los iranios es también objeto de estudio de la iranología, con todo lo que supone esta afirmación para unos pueblos que han habitado un espacio geográfico que ha sido un verdadero puente entre Oriente y Occidente. Del periodo antiguo, la iranología estudia los pueblos pre-indoeuropeos que habitaban la meseta del Irán antes de la llegada de los iranios (elamitas, cassitas, lulubitas…), otros pueblos que han mantenido una relación de enemistad con la Antigua Persia, como los egipcios, los griegos y los romanos, y otros que han mantenido un fuerte vínculo cultural y político con los persas, como los judíos, los armenios, los pueblos del Cáucaso, los asirios, los turcos, los azeríes y los mongoles. Todos ellos son abordados también por los iranólogos, pero siempre en su relación con el mundo iranio.